Al dedicarse a la actividad científica, de investigación y de publicación, los científicos deben cumplir estrictamente los principios de la integridad académica. La integridad académica es el fundamento de la actividad científica contemporánea en el mundo, y su cumplimiento es una condición obligatoria para todo científico. En este contexto, es importante examinar cuáles son los principios fundamentales de la integridad académica.

¿Qué es la integridad académica?

Integridad académica

La integridad académica es un conjunto de valores, principios éticos y reglas basadas en ellos, por los que deben regirse los sujetos de la actividad académica y los participantes en el proceso educativo durante el aprendizaje, la enseñanza, la actividad científica o creativa. Su cumplimiento tiene como objetivo generar confianza en los resultados de la actividad educativa y científica.

La integridad académica se materializa no solo como un concepto teórico, sino, ante todo, como un sistema de normas prácticas de conducta de todos los participantes en el proceso educativo y científico. Por eso es importante analizar cómo se plasman estos principios en la actividad de los docentes y del personal científico-pedagógico.


Requisitos fundamentales de la integridad académica para docentes e investigadores:

  • citar obligatoriamente las fuentes al utilizar ideas, desarrollos, declaraciones o hechos ajenos
  • cumplimiento estricto de las normas de la legislación vigente en materia de derechos de autor y derechos afines
  • presentación de información veraz sobre los métodos de investigación aplicados, los resultados obtenidos, las fuentes utilizadas y la propia actividad profesional (pedagógica, científica o creativa)
  • garantía del control del cumplimiento de la integridad académica por parte de los estudiantes
  • objetividad e imparcialidad durante la evaluación de los logros académicos

Un componente no menos importante de la integridad académica es la responsabilidad de los estudiantes. Estos también son participantes activos en el entorno académico, y de su comportamiento depende en gran medida la calidad del proceso educativo y la formación de la cultura científica.


Integridad académica de los estudiantes:

  • realización autónoma de las tareas académicas, así como de las tareas de evaluación continua y final (teniendo en cuenta las características individuales de las personas con necesidades educativas especiales)
  • la obligación de citar las fuentes al utilizar ideas, conceptos, afirmaciones o hechos ajenos
  • el cumplimiento de las disposiciones de la legislación en materia de derechos de autor y derechos afines
  • la presentación de información veraz sobre los resultados de la propia actividad educativa, científica o creativa, así como sobre las metodologías y fuentes de información utilizadas

Además de los requisitos prácticos y las normas de conducta, la integridad académica se basa en profundos principios éticos. Son estos los que conforman la base de la cultura académica y determinan la actitud de los participantes en el proceso educativo hacia la ciencia, el conocimiento y entre ellos mismos.


Valores de la integridad académica

  1. Honestidad. La honestidad de los participantes en el proceso educativo y de los científicos hacia sí mismos y hacia los demás, así como la transparencia y la responsabilidad de las instituciones educativas y científicas ante los estudiantes, los empleados y los socios. 
  2. Confianza. La confianza en los resultados de la actividad académica de otras personas, así como la certeza de que dichos resultados se han obtenido de manera independiente, honesta y de conformidad con las normas y estándares establecidos.
  3. Respeto. Actitud respetuosa hacia el propio honor y dignidad, así como hacia la dignidad de los demás participantes de la comunidad académica, lo que implica la resolución de cuestiones controvertidas sin ceder en los propios valores, el reconocimiento y el respeto por la diversidad de opiniones y el respeto de los derechos de propiedad intelectual de los demás.
  4. Justicia. Una relación justa y equitativa entre todos los participantes en la actividad académica, lo que implica la formulación de políticas fundamentadas y transparentes en las instituciones educativas y científicas, una respuesta coherente y objetiva ante los casos de violación de la integridad académica, así como una evaluación honesta e imparcial de los resultados académicos.
  5. Responsabilidad. Conciencia y aceptación de la responsabilidad por parte de los miembros de la comunidad académica por los resultados de su propia actividad —ante sí mismos, ante los demás miembros de la comunidad académica y ante la sociedad en general.
  6. Firmeza. Firmeza en el cumplimiento de los principios de la integridad académica, a pesar de las tentaciones externas e internas de violar estas normas, así como independientemente de la presencia o ausencia de control externo.
  7. Determinación. Determinación en la creación y el fortalecimiento de una cultura de integridad académica, así como la valentía para defender estos principios en la actividad educativa, científica y creativa. 

La puesta en práctica de los valores de la integridad académica se garantiza a través de una serie de principios básicos.


Principios de integridad académica

  1. Promoción del cumplimiento de la integridad académica. Prioridad en garantizar el cumplimiento de la integridad académica por parte de los estudiantes mediante métodos de enseñanza, formación, estímulo y reconocimiento.
  2. Transparencia. Publicidad de la información sobre las normas de integridad académica, los tipos de infracciones de estos principios y las consecuencias de su incumplimiento.
  3. Tolerancia cero. Intolerancia hacia cualquier forma de violación de la integridad académica, lo que incluye una política de tolerancia cero respecto a tales manifestaciones. 
  4. Respeto. Actitud respetuosa hacia los resultados de la actividad académica (autoría) de otras personas y la inviolabilidad de sus derechos de propiedad intelectual.
  5. Ausencia de conflictos. Evitar los conflictos de intereses.


El cumplimiento de los principios de la integridad académica es una condición clave para una actividad científica y educativa de calidad. Garantiza la confianza en los resultados de las investigaciones, promueve el desarrollo de una competencia académica honesta y consolida la autoridad del investigador tanto a nivel nacional como internacional. La violación de las normas éticas no solo socava la reputación de un investigador en particular, sino que también afecta negativamente al desarrollo de la ciencia en general, reduciendo el nivel de confianza en la comunidad académica. Es por eso que la integridad académica debe considerarse no como un requisito formal, sino como un principio fundamental de la actividad profesional de todo investigador.

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